¿Sabemos con qué juegan nuestros niños?

Juego y reeducación

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• Escala cromática y vibraciones magnéticas de los colores
• Entorno favorable para el aprendizaje

1.2. ¿Qué es el juego para el infante?
La influencia de los perfiles, las líneas los volúmenes y los colores de los objetos con los que los niños juegan.
Índice

Ante todo, para poder iniciar este análisis, es necesario diferenciar JUEGO, de deporte, gimnasia, videos, recreo y otros entretenimientos, porque cada una de esas acciones, posee distintos valores sico-físico que muchas veces se confunden entre sí o se superponen.

¿Qué es juego para el infante? Sabemos que el niño durante ese proceso, entra espontáneamente en un “análisis y aprendizaje” en forma inconsciente, en el que capta para su madurez y desarrollo de su faz cognitiva TODOS los datos que ha centralizado su interés y que está usando para ese proceso de “juego”. Es un proceso madurativo, en el cual queda ensimismado, durante ese acto, puede durar minutos o más, que el adulto interpreta como indiferencia al entorno, “no responde a las llamadas”, está escondido”, y en el que el adulto tampoco puede interferir en su mente.

En la primera infancia, el niño marca y construye su futuro. Todo lo que ocurre en su entorno entra en la evaluación de su entendimiento mental y se transforma inmediatamente en madurez vivencial.

Los niños no videntes o con otras carencias durante el acto del “juego” actúan con la intervención de todos sus otros sentidos que requieran en el momento y que son más de veinte – cuando actúan en conjunto se identifican como SINESTÉSIA (Dra. Miguelina Guirao – Dto. de Investigaciones sensoriales Facultad de Medicina, Argentina)

La Falta de estimulación en los niños con o sin problemas, siempre por lógica deteriora su sistema cognitiva.

El proceso de “jugar”, es un proceso de aprendizaje y maduración, son muchas y muy variadas las ponencias que les permiten entrar en estado de ENSONOÑACIÓN, puede ser cuando juega en forma grupal o individual, ese accionar puede ser con juegos activos, (hamaca, tobogán, rayuela, calesita, etc.) pasivos, (arenero, escondida, etc.) esos actos también implican meditación, que pasan inadvertido, para el adulto. A través de estos estímulos, la atención del cerebro de los niños investiga, analizan, seleccionan e imprimen los mensajes que les llegan desde su entorno e impacta cualquiera de sus sentidos. El proceso de aprendizaje implica crecimiento.

Todas las líneas que configuran o determinan las formas de los que perciben dibujadas o en los perfiles de los objetos, todas indican algo, y son el resultado de expresiones cuando configuran el perfil de un objeto, este indica que funcionen cumplen, por su forma, tamaño, volumen, el contorno da rigidez o suavidad con sus líneas rectas o curvas. Este complejo análisis que hace el niño en forma inconsciente mientras está jugando (con esa aparente indiferencia) la ayuda a entender y madurar comportamientos. Este ensimismamiento es muy positivo, porque ocurre cuando el niño está en su elaboración analítica en el que el juego la conlleva y el acto del juego, que parece una pérdida de tiempo, de distracción o de aburrimiento, es un proceso de aprendizaje y maduración necesarios para su supervivencia.

Analicemos esto en su desarrollo con toda la experiencia asumida en el antro materno desde su primera etapa y durante el acto de del nacimiento que es un proceso traumático ineludible, cual debe superar con aprendizajes de adaptación a la nueva vida. Mientras juega, el niño entra en un estado de ensoñación o ensimismamiento hasta llegar a aislarse de lo que está a su alrededor – por el motivo “jugar” es un derecho inalienable y fundamental del cual no se le puede privar.

El niño se mentaliza con sus experiencias vividas que se rememoran todos los niños desde que nacen debe superar su impotencia infantil.

Los símbolos maternos con los que el niño juega, lo ayudan a analizar y madurar planteos de nuevas experiencias vivenciales. Durante toda su larga vida no habrá aprendizaje más estimulante e importante que éste, porque para el niño es el comienzo de la adaptación a esta nueva vida. Durante el juego analizará y creará nuevos conceptos de convivencia con otros conocimientos anteriores. En todos los niños del mundo el acto de jugar es un derecho fundamental inalienable e indiscutible de ellos, el jugar y madurar, que el adulto debe alentar y respetar.

Esta posibilidad de inmersión mental al análisis de este proceso de madurez, no la poseen el deporte ni la gimnasia, ni la recreación u otro entretenimiento, que como ya hemos analizado, ciertas veces, son acciones que se superponen.

Este accionar madurativo es esencial porque es parte de la supervivencia. Desde el momento mismo del nacimiento, el niño pone en práctica su energía espontánea para supervivir y adaptarse experimentando, eso es aprendizaje. No existe como guía para el adulto, un patrón de reacciones vivenciales, porque es absolutamente personal, y el niño lo va armando especialmente durante sus primeras infancias básicamente en el acto de ensimismamiento durante el juego e influido fuertemente por el entorno socio cultural.

Veamos qué y de qué manera influye todo lo que lo rodea, mientras está jugando solo en cualquier lugar que él ha escogido. Todo impacta sobre sus sentidos, colores, formas, sonidos, olores, amor, atención, abandono, miradas, luces, oscuridad, etc., etc., e inadvertidamente los objetos y las “formas” de los elementos con los que juega le van marcando pautas.

Todas las líneas que configuran o determinan las formas de los objetos, todas en sí indican algo. Cuando configuran el perfil de un elemento físico para jugar, éste indica qué función cumplirá, por su conformación, y la rigidez o suavidad que emana por sus líneas rectas o curvas. Este complejo análisis que hace el niño en forma inconsciente mientras está absorto en su juego con aparente indiferencia lo ayuda a entender y madurar comportamientos. Es una elaboración analítica en el que el juego la conlleva, implica meditación que pasa inadvertido para el adulto. A través de estos estímulos, la atención del cerebro del niño, analiza y selecciona e imprimen los mensajes que le llega de su entorno e impactan en cualquiera de sus sentidos. El proceso de aprendizaje implica crecimiento.

El cerebro forzadamente regula entendimientos de esas experiencias vividas en la infancia, que conformarán luego, la madurez de la vida, queda todo registrado y el cerebro lo reaviva como autodefensa en cualquier momento del largo proceso vivencial, aún en la adultez máxima. Todo lo registra el cerebro y no existe olvido, ninguna experiencia vivida se borra, ni voluntariamente, todas impactan y las registra el cerebro. Tenemos impresas experiencias internas que son guías responsables de acciones futuras. Nadie ha dejado de vivir estas experiencias maternales y las de la primera infancia, el aprendizaje y adaptación vivencial. El antro maternal es el comienzo y el eje, motivo de sensaciones permanentes. El cerebro cuando quiere reivindica recuerdos de experiencia recuerdo de experiencias uterinas muy fuerte, las sensitivas, que son llamadas “viscerales”, “especiales”, somáticas”.

La neurociencia, aún no la puede develar. Estas experiencias vividas son muy personales y siempre es motivos de madurez vivencial. ¿Cuando el niño juega, está vinculado a todo esto? Analicemos la importancia de las formas de los objetos o estructuras artísticas escultóricas que con sus símbolos pueda utilizar en plaza, lugares públicos, patios escolares abiertos o cerrados o variados objetos que puedan estar a su alcance para jugar. Este análisis sico-pedagógico nos obliga a profundizar el conocimiento de que le ofrece el adulto para ese acto esencial que es el juego teniendo en cuenta que en el niño se estable un proceso de maduración y aprendizaje. Las formas, los perfiles y los colores, son influyente sobre su accionar, puede ser una forma inmediata o lejana, solos o en forma grupal, las siluetas de los perfiles externo o internos, modifican influencias mucho más que generalmente se cree.

Influencia de las líneas y los perfiles en los juegos

Sabemos que los perfiles y los contornos de los objetos son diagramados por líneas rectas, curvas, onduladas, ángulos abiertos cerrados líneas gruesas o finas y muchísimas otras características. Todas marcan tantas que influyen visualmente o al tacto, los sonidos y los olores, también modifican su percepción y son parte importante del entorno, los no videntes detectan con facilidad estas influencias, usando otros tantos sentidos que poseemos. En las salas de conciertos o teatrales, los arquitectos analizan en la construcción, la percusión a través de las curvas del escenario, de la sala central obviando los ángulos y los planos rectos, también se modifican a la percepción de los sonidos.

Tanta importancia tienen los perfiles y los contornos. Los colores de los objetos con los que el niño juega, también son descriptos, todos transmiten algo con su electromagnetismo los mensajes simbólicos son más fuertes que las descriptivas. Aunque nos sorprenda, los símbolos ya están impresos en nuestras mentes, los descriptos, se analizan en el momento la atención del cerebro se concreta en todos los estímulos sensoriales que irradia el entorno, actúan en conjunción varios sensores del cuerpo (SINESTESIA) (Dra M. Guirao), el cerebro interpreta, analiza y registro. El sonido también es parte importante del entorno con el que el niño convive.
Los perfiles de las formas de los objetos con los que juega, las luces y sombras, los olores.

Analicemos en este resumen, qué influencia tienen las líneas, las formas y los colores.

Las líneas RECTAS, horizontales o verticales, solas o en paralelas en cualquier tipo de diseño, o estructuras arquitectónicas, y tantos otros objetos con líneas rectas imponen dureza de concepto, severidad que la refuerza la longitud o espesor, color oscuro o claro, son propuestas visuales inflexibles su longitud influye, es una indicación estricta y evidentemente no configuran movilidad visual y al tacto en los volúmenes, es la antítesis de la suavidad.

Si en las estructuras con los que los niños juegan o que son parte de su entorno con los que conviven, si esos perfiles rectas no están contrapuestos o combinados con círculos, ondas, o esferas, indican falta de ductilidad, marcan dureza, y “rectitud”, la palabra la define, eso es lo que trasmiten las rectas.

Los ÁNGULOS Y VÉRTICES, estéticamente son hirientes y modifican su dureza con su grado de apertura, agudos u obtusos, visualmente y al tacto, un ángulo agudo es más duro y agresivo que otro más abierto.

Los niños no videntes lo perciben con el tacto y con los sonidos, especialmente en los ambientes cerrados. Evidentemente no producen sensación de armonía y son negativos como estímulo en los espacios que ocupan los niños y mucho más con los que están en contacto mientras juegan, visualmente o físicamente. Es lo opuesto al símbolo de protección familiar con el que los niños deben jugar para madurar sus vivencias y crecer.

Todas las líneas indican algo, sus variadas forman, así lo expresan. En las CURVAS, evidentemente no existe rectitud de conceptos y simbólicamente marcan armonía en el entorno infantil, diseños con curvas son necesarios. Por lógica es lo opuesto a las rectas y a los ángulos.

Las curvas, son sensitivas, en un lugar de juego, en el que los niños puedan penetrar, indica protección y seguridad siempre que la salida esté fácilmente accesible. En los juegos infantiles, las curvas se identifican con la armonía y seguridad, protección. Los CIRCULOS su visión modifican y amplian la armonía del entorno, pero el círculo por sus características de cierre total de un entorno, es de concepto “rotundo” de total hermetismo, también es símbolo de definitivo, aún así el circulo, indiscutiblemente indica más suavidad y es más agradable que el cuadrado, que el ángulo o que la fecha para que estén en contacto con las criaturas.

A través de los diseños de las estructuras con los que conviven debemos alentar, protección en todo momento de su crecimiento y aprendizaje. Sabemos que los colores y formas del entorno inspiran e influyen sobre los estados de ánimo.

Las OJIVAS, provocan tranquilidad y protección, descanso, simbólicamente inspiran seguridad, las ojivas abiertas, descanso.

Las ESFERAS, escultóricas, en volumen, sus luces, sombras y forma circular, imponen armonía visual y físicamente, son figuras que al tacto son más tranquilizantes que la observación de un diseño circular. El cuerpo esférico es atractivo, inspira suavidad a los sentidos y ofrece sensación de protección. En las estructuras de tamaño accesible a su interior, provocan sensación de protección, la forma aboveda inspira protección, es un fuerte símbolo materno.

Provoca placer a los sentidos, las entradas de luz, las salidas accesibles, los colores internos suaves y mientras, los sonidos suaves, el eco, configuran sensaciones que inevitablemente los niños perciben y al que aferran y muchos se trasformarán en nuevas pautas para su proceso madurativo. Todo es experiencia y no existe el olvido. Los planteos prenatales se maduran.

Las ONDAS y las CURVAS en contacto con el accionar de las criaturas en forma visual o al tacto durante ese proceso madurativo del juego, poseen e imprimen sutileza y armonía sobre los sentidos. Estas líneas son esenciales como compañía para los niños. Son valores sensitivos que no poseen ni las rectas, ni los ángulos, ni los cuadrados. Los movimientos ondulatorios están vinculados al vaivén, al juego rítmico, a la danza que decididamente son valores vinculados con la armonía. El cerebro del niño selecciona en forma inconsciente el bienestar corporal, debemos como obligación ofrecerles esas posibilidades.

Sabemos que las curvas ablandan los conceptos y los estados de ánimo, son hedónicas, como las ondas, están asociadas en sensaciones a la esfera corpórea más que al círculo cerrado, sus ondas, sus movimientos, el tamaño de su curvatura, influyen en los espacios u objetos con los que los niños juegan o conviven, las luces, las sombras, los colores, la armonía o n con otras líneas, todas indican algo y todas trasmiten sensaciones diversas.

Los TUBOS y los caños amplios, en los que los niños se pueden introducir, deben ser cortos y amplios en sus estructuras, con salidas cómodas, sin curvas que dificulten la visión de la salida, de no ser así la sensación de encierro sería negativa para su tranquilidad sería el posible inicio de la claustrofobia y puede ser muy grave en los juegos hedónicos, toboganes, trencitos, etc.

El juego dentro y fuera del tubo, permite al niño repetir una experiencia vivencial que es la del nacimiento, experiencia que nunca se olvida durante la larga vida, se rememora contantemente, una experiencia muy fuerte y con muchas alternativas, únicas y absolutamente personales. No existe el olvido, el niño lo repite en forma inconsciente y madura el planteo, también durante el juego de la escondida, debajo de la mesa o de la cama, o detrás de una puerta, etc. En cualquier hueco a veces motiva encopresis o enuresis que es el signo perturbación de las primeras etapas de maduración de la personalidad.

Es atractivo con el tubo en estos casos, es la parte interior recta, cuando rodea y envuelve el cuerpo es la sensación de protección, el aislamiento, la sombra (no la oscuridad) el silencio, y la salida abierta, alientan la rememoración del antro maternal y del nacimiento.

En fracciones de segundos, las sensaciones, las redes neuronales actúan sobre todos los sentidos que sabemos que son más de veinte. Los movimientos que inspiran las ondas y las curvas inducen en forma visual o al tacto, al balanceo, y al hamacado, tienen similitud con el acurrucado en los brazos (la madre hamaca entre los brazos al bebé), en la cama la posición intrauterina, que muchas veces, los ancianos la adoptan en el sillón con el que se balancean.

Los COLORES y los niños

Sabemos que los colores que percibimos visualmente y sobre nuestro cuerpo, son refracciones solares que emanan electromagnetismo de varias intensidades son fuerte de vida, pero también queman la piel y laceran, agreden la piel, excitan y tranquilizan. Poseen variadísimas influencias, que aplicados en los lugares de juegos infantiles actúan inexorablemente y ellos las perciben. La influencia del electro-magnetismo es siempre la que el tono del color irradia, que el no vidente también percibe sobre su cuerpo, el adulto responsable debe entender y saber controlar los colores con los que los niños van a convivir en los lugares de juego y en su entorno. Las líneas circulares, curvas esferas, rectas superpuestas o cruzadas modifican la percepción de las perspectivas. Todo es parte del control que atañe a los niños estos juegos lineales, hasta pueden cambiar la visión de los colores y sus tonos.

Los perfiles, las formas y los colores indican y deciden comportamientos. Lo adecuado en el colorido del ambiente y los objetos con los que los niños van a convivir, debe ser algunos cálidos muy suaves, como el ocre amarillento, anaranjado, durazno, son tonos atractivos energizantes y no hacen daño, estimulan. Los blancos y los grises pálidos en estos casos actúan como neutros, no distraen. Los colores fríos verdes, celestes, en todos sus tonos antisépticos, bactericidas, tranquilizantes, sedantes, ideales para inspirar reposo, permiten la concentración mental. El rosado en cualquiera de sus tonos y los rojos, son agresivos proliferadores de bacterias, no son adecuados en la convivencia con los niños por la alta influencia magnética. Los violáceos, infrarrojos luminosos, los rojos en sus variados matices hieren la visión y son negativos por su alta refracción ultraviolada, que atraviesa los materiales cercanos, lo saben muy bien los radiólogos, las refracciones visibles, no son alegres, excitan, rechazan y sin negativos a los símbolos infantiles con los que los niños deben convivir. Los colores negros y los grises oscuros, en todos sus tonos, opacos o brillantes, satinados, etc. son muy negativos oprimen a las criaturas.

1. Introducción
1.2. ¿Qué es el juego para el infante?
La influencia de los perfiles, las líneas los volúmenes y los colores de los objetos con los que los niños juegan.
2. La influencia de las formas en los juegos infantiles
3. La influencia de los símbolos y sus estímulos
4. ¿Qué es el juego para el niño?
5. El juego como necesidad de expresión inconciente
6. El juego como necesidad de expresión inconciente y maduración vivencial
7. El juego como necesidad de expresión inconciente - Los sentidos
8. Armonía y sincronía interaccional durante el juego del niño - Los sentidos
9. El juego como necesidad de expresión inconciente y maduración vivencial
10. Jugando con el ritmo y los sonidos
11. Visión y percepción durante el juego
12. El juego en los niños no videntes
13. El juego en los niños no videntes - Ritmos y sonidos
14. El juego en los niños no videntes - Conformaciones y estructuras musicales
15. Entorno y convivencia con los sonidos - Percepción tonal
16. Desarrollo táctil durante el juego
17. Necesidades del amplíope durante el juego
18. El juego en los niños zurdos
19. El sentido olfativo y la intususcepción
20. Jugar con el agua
21. El desarrollo de la memoria durante el proceso del juego
22. Propuestas de estructuras
23. Advertencias de cuidados
24. Antecedentes biográficos
25. Luz Solar – Influencia de los colores
26. Colores, Sabores y Olores
En los alimentos de los no videntes
27. Diseños y Colores de Estructuras para Jugar
28. ¿Qué es el color?
¿Qué es lo que vemos como color?
29. Influencia de los colores
30. Colores, Luces, Arte y Ciencia en los no videntes
31. ¿Qué son los colores?
¿Qué vemos como color?
No existen colores secundarios de otros
Escala cromática
33. Escala cromática
34. Los sentidos y la percepción de los colores durante el acto del juego
35. Entorno favorable para el aprendizaje
36. Juegos y reeducación.
Madurando vivencias
37. Los Sentidos
Autor
Antonio Auriti Primavera
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