¿Sabemos con qué juegan nuestros niños?

Juego y reeducación

Los Sentidos
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• Escala cromática y vibraciones magnéticas de los colores
• Entorno favorable para el aprendizaje

3. LA INFLUENCIA DE LOS SÍMBOLOS Y SUS ESTÍMULOS Índice

La influencia de los símbolos y sus estímulos permiten a los niños revivir sensaciones para compensar la conducta en la elaboración de sus experiencias en los aspectos progresivos del pensamiento y por lógica del accionar. Este accionar deriva de la capacidad influyente del entorno sicomesológico y de la capacidad de imitación y de la capacidad del niño.
Aplicaremos los conocimientos que implica la correspondencia entre las formas de los cuerpos, los colores y los sonidos.
Una combinación de entorno que se puede armar y que interactúan directamente con el mismo comportamiento del niño y del adolescente a nivel conciente y subconciente usando los estímulos auto-reeducadores que estos provocan por medio de la percepción (todas las características dinámicas refuerzan la configuración del conjunto).
Cuando se hace un estudio para “propuesta” relacionado con el entorno en el que jugará el niño, se debe tener en cuenta todos los factores que integran esta “propuesta”, que significa:

  • ¿Qué le damos para jugar?
  • ¿Dónde?
  • ¿En qué momento?
  • ¿Qué es el acto de jugar?
  • ¿Está jugando?

En estos contextos actúan todos los elementos que pueden intervenir influyendo en cualquiera de los sentidos con el que se desarrolla este niño – visión, tacto, gustación, olfación, audición y percepción (el tema no termina acá).
Durante este acto, se desarrolla cualquiera de las actitudes del alma, propia para percibir por medio de ciertos órganos corporales las impresiones de los objetos externos en el que interactúan los cinco sentidos y la percepción.

  • Atender cualquier estímulo que desarrollen estos sentidos, que generalmente no están coherentemente bien manejados por los adultos responsables.
  • Podemos a través de los sonidos poner en funcionamiento las glándulas endocrinas del cuerpo humano. Ocurriría lo mismo con cualquiera de los otros sentidos.
  • Se puede hacer desarrollar un ser humano incentivando éstos sentidos (“incentivación temprana”) o en sentido inverso, al no darle importancia desarrollar un ser humano con éstos atrofiados, formaríamos niños sin capacidad de apreciar los colores, el tacto, la gustación, el olfato, la audición y la percepción.

Por otro lado los estímulos que envía el entorno actúan en conjunto, esto es Gestáltica. El estudio de esta teoría psicológica implica conocer y emplear los estímulos sabiendo la importancia que éstos tienen (Gestáltica no es ilusión óptica), reafirmando el concepto de que todo lo que conforma el espacio en el que nos desarrollamos arma e incide en el esquema de nuestro desarrollo. Los elementos con su influencia e importancia marcan en forma tajante las leyes de esta organización, del desarrollo personal conformando un todo en la educación.

La necesidad de darle mejoras al mundo infantil nos impulsa y obliga a investigar todo lo referente al mismo y a afrontar, para su beneficio, problemas gravísimos relacionados con el abandono social y el mal trato con la cultura y educación. Pero es a nuestro entender tan importante como esto y se trata de la aceptación al medio ambiente y el desarrollo de su personalidad como forma de expresión e integración a su entorno, con elaboración incentivada y controlada de sus experiencias. El fin de las mejoras en el sistema de juegos es permitir la adaptación al medio ambiente de los infanto-adolescentes con el acto y en el proceso de jugar, aprovechando así y usando del entorno y sus símbolos la espontánea e inconciente forma de expresión del niño en el juego.
Al niño, aún hoy, se le dan para jugar elementos de expresión fabricados sin claros conocimientos de lo que se le da para jugar.
En el siglo XX los infanto-adolescente han estado permanentemente en inferioridad de condiciones en lo que respecta a juegos como medio de integración social acorde con la época. Es fácil comprobar que en el siglo XIX, en relación con los conocimientos científicos y culturales de la época, los niños disponían de juegos de mejor calidad intelectual y más ingenioso que los que han estado usando en esta época, a pesar de todos nuestros crecientes conocimientos educativos.
Si no mejoramos el sistema de juegos infantiles entendiendo que es una forma de educación y sabiendo con conciencia qué le damos para jugar, el desarrollo personal será anormal o incompleto, la adaptación al medio ambiente será deficiente y la evolución de las sociedades infantiles estarán siempre rezagadas o retardadas respecto a la evolución de las sociedades adultas. El acto de jugar es formativo, se formará investigando. Sin este proceso no hay madurez. El niño enfermo no juega.
El niño sin alimentos no puede vivir; pero un niño sin posibilidades para el desarrollo de su personalidad no podrá adaptarse a la sociedad en la que vive y esto desencadenará graves problemas de educación y desadaptación social. La escuela de instrucción primaria no podrá luego revertir estos problemas de inadaptación.
El niño usa concientemente el juego para la práctica de sus observaciones y experiencias en el que sabe que los adultos no pueden interferir directamente si comete errores; en esa búsqueda de comunicación con la realidad, la técnica del juego (como coordinadora mental) es un acto insustituible. Es un acto de crecimiento y madurez espontánea.
El juego no es una simple necesidad biológica de descarga de energía superflua. Este acto, en el infanto-adolescente, posee valores universales como medio regulador de conocimientos y de alteraciones de la conducta.
El niño vive rodeado de símbolos y a través de ellos rememora constantemente sus conceptos y experiencias, ya que toda comunicación inconciente se hace por medio de los símbolos. En la ejercitación diaria para desarrollar sus conocimientos y su personalidad el niño convive durante el juego con los símbolos que poseen una auto-codificación, programado y grabado subconscientemente en forma estrictamente personal. Esta programación subconciente de los símbolos, y el uso de los mismos no siempre es adecuado debido a:

  • Una deficiente informática simbólica para motivarse (que provoca una “aparente falta de imaginación);
  • Símbolos negativos y/o regresivos, (el castillo encantado; la bruja, los monstruos, etc.) que son formas estimulantes de temores y angustias;
  • Sus intereses personales no le incitan a convivir con ellos;
  • Saltean en su etapa evolutiva el análisis de algunos de ellos por falta de medios que lo incentiven y que resurgirán en la adultez;
  • Los adultos no le permiten convivir con ellos en libertad y en la forma adecuada cuando los símbolos son positivos no dejándolos tocar o participar de alguna u otra manera;
  • Niños con problemas de soledad a quienes no les resulta fácil convivir con los símbolos maternales y protectores;
  • O incluso, algún símbolo que normalmente es positivo para algunos infanto-adolescentes, pueden resultar negativos para otros; este símbolo negativo, encarado en un clima alegre y positivo es analizado y decodificado en su regresión para su beneficio.

La motivación en el niño nace de una necesidad espiritual y biológica que debemos investigar y conocer para poder darles lo que necesita como medio de investigación, desarrollo y expresión a través del juego. No debemos permitir que se subestime esta expresión. Debemos jerarquizar este acto si realmente queremos mejorar el nivel de las sociedades infantiles.
Si consideramos la importancia de este acto trascendental para el infanto-adolescente con problemas normales de adaptación a su desarrollo corporal y la sociedad en la que vive, debemos prestar mayor atención a los niños que por distintas causas, físicas o mentales, tienen graves problemas de adaptación. Haremos juegos hedónicos específicos para ellos pues carecen en el mundo entero de esto tan esencial.
Con el ofrecimiento de estos juegos, que permiten a los infanto-adolescentes realizar el proceso de estímulos-investigación-solución, eliminaremos en partes las repercusiones semánticas del desequilibrio emocional y efectivizaremos positivamente los problemas que surgen en la primera etapa vivencial del juego y lograremos un proceso lógico de intususcepción.
No será fácil que el adulto no especializado considere la importancia de esta faz de su desarrollo y logre jerarquizar el proceso y acto de jugar del infanto-adolescente. La adaptación, aceptación y entendimiento del adulto a esta mejora será ardua y lenta; con el transcurrir de los años podremos conseguir la erradicación del concepto de que el niño puede jugar con cualquier cosa que nos resulte fácil y cómodo otorgarle.
Cualquier proceso de un pueblo es arduo y lento; ningún esfuerzo por conseguir este resultado se debe considerar vanal.

El sistema educativo, el formativo del niño, comienza con la experiencia de su nacimiento, esas vivencias la acompañara hasta su vejez, aunque crea que no la recuerda, siempre influirá sobre él. La fuerza que ejerce el entorno que lo rodea sobre todos sus sentidos, durante toda su primera infancia, lo experimentado durante sus juegos, en plazas, escuelas, jardines, patios, estructuras edilicias, olores, sonidos, silencios, etc. y sobre todo eso los colores, que modifican con sus luces o sombras, refracciones y energías magnéticas entre tantas otras influencias que convivieron con él. En su primera infancia, todo lo que experimentó se transforma en símbolos, algunas situaciones con más fuerza que otras, los colores influyeron sico-físicamente, estos símbolos luego influyeron en sus determinaciones.

LA INFLUENCIA DE LAS FORMAS Y LOS COLORES EN LOS JUEGOS INFANTILES
¿QUÉ ES EL JUEGO PARA EL NIÑO?

1. Introducción
1.2. ¿Qué es el juego para el infante?
La influencia de los perfiles, las líneas los volúmenes y los colores de los objetos con los que los niños juegan.
2. La influencia de las formas en los juegos infantiles
3. La influencia de los símbolos y sus estímulos
4. ¿Qué es el juego para el niño?
5. El juego como necesidad de expresión inconciente
6. El juego como necesidad de expresión inconciente y maduración vivencial
7. El juego como necesidad de expresión inconciente - Los sentidos
8. Armonía y sincronía interaccional durante el juego del niño - Los sentidos
9. El juego como necesidad de expresión inconciente y maduración vivencial
10. Jugando con el ritmo y los sonidos
11. Visión y percepción durante el juego
12. El juego en los niños no videntes
13. El juego en los niños no videntes - Ritmos y sonidos
14. El juego en los niños no videntes - Conformaciones y estructuras musicales
15. Entorno y convivencia con los sonidos - Percepción tonal
16. Desarrollo táctil durante el juego
17. Necesidades del amplíope durante el juego
18. El juego en los niños zurdos
19. El sentido olfativo y la intususcepción
20. Jugar con el agua
21. El desarrollo de la memoria durante el proceso del juego
22. Propuestas de estructuras
23. Advertencias de cuidados
24. Antecedentes biográficos
25. Luz Solar – Influencia de los colores
26. Colores, Sabores y Olores
En los alimentos de los no videntes
27. Diseños y Colores de Estructuras para Jugar
28. ¿Qué es el color?
¿Qué es lo que vemos como color?
29. Influencia de los colores
30. Colores, Luces, Arte y Ciencia en los no videntes
31. ¿Qué son los colores?
¿Qué vemos como color?
No existen colores secundarios de otros
Escala cromática
33. Escala cromática
34. Los sentidos y la percepción de los colores durante el acto del juego
35. Entorno favorable para el aprendizaje
36. Juegos y reeducación.
Madurando vivencias
37. Los Sentidos
Autor
Antonio Auriti Primavera
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