¿Sabemos con qué juegan nuestros niños?

Juego y reeducación

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4. ¿QUE ES EL JUEGO PARA EL NIÑO? Índice

La acción de jugar no es un acto superfluo o indiferente, o de distracción para el niño que lo ejercita. El adulto, confunde fácilmente el esparcimiento, el entretenimiento, la recreación, la diversión, el deporte, entre sí, son acciones o comportamientos o prácticas físicas o mentales, que se confunden con el juego. El niño mientras juega, puede asirse a cualquiera de estos valores, pero únicamente estarán en ese momento amalgamados por las circunstancias, independientemente cada una no cumple las mismas funciones.
El juego es un acto de Intususcepción, es un proceso de crecimiento natural, que existe en el mundo animal y en el vegetal, en el que crece inconcientemente por la asimilación espontánea y necesaria que se absorbe del “entorno”, durante el proceso de maduración (crecimiento).
En este proceso, que llamamos “el juego”, el niño goza del placer por generar estrategias personales y resolución de planteos, con su observación y vivencias de las propuestas directas y claras, o simbólicas que hace el objeto con el que juega.
El “juego”, siempre es un aprendizaje en un proceso de desarrollo. Impulsa o acelera la evolución madurativa sico-motriz del niño. Amplia conocimientos, ayuda a la madurez vivencial y al auto-desarrollo.
Entonces, seguiremos analizando el acto de jugar, es para él, similar al de trabajar o vivenciar escenas fantaseando (o entrar en ensoñación), pero en realidad es un proceso de investigación absoluta, constante, donde el niño interpreta al objeto “mediador” (el que va a motivar el acto de jugar) a través de un preconcepto personal sensorial; es en sí un proceso de ejercicio con posibilidades de desarrollar su intelecto, su físico o cualquiera de sus otros sentidos, pero siempre sometido a ciertas reglas, que el “objeto mediador” dispone, en unos juegos intervendrá el niño con su físico, o analizará planteos de agilidad mental, en otros jugará con acertijos, suerte o azar, pero siempre estará presente el análisis de sus vivencias personales, influido por el entorno y sus símbolos, las rectas, las curvas, los declives, los sonidos, los colores, el espacio cerrado o abierto, el jardín, el sótano, etc., que actuarán como elementos adosados al juguete.
Las posibilidades son infinitas. El acto de “jugar” generalmente confundido con el de entretenimiento (que significa divertirse, distraerse) implica de parte del que lo practica una elaboración mental o física superior a la que exige un simple entretenimiento, aclarando esto, insistimos en que el niño espontáneamente no busca “entretenimiento”, sino lo que en determinados momentos y motivado e impulsado por su permanente necesidad de investigar, busca la situación donde él se vea exigido con una elaboración o intervención de sus cualidades. Goza del placer por generar estrategias personales de resolución de planteos. Recordemos que el niño enfermo no juega. Esto no lo hace a través de la razón, sino de la emoción, entonces, sabemos que el juego no es una “pérdida de tiempo”, como muchos adultos creen, ni tampoco un “simple entretenimiento” en el que transcurre el tiempo y le niño asume una posición contemplativa.
Este proceso es elaborado por él a través de sus necesidades emocionales, pues el niño siente espontáneamente un fuerte impulso expansivo de hacer, de participación en la experiencia humana concreta, su yo interior necesita desarrollar un nuevo estado de conciencia constantemente, en forma inconciente, y eso lo logra por un proceso “en cadena” a través de sus vivencias personales. Todo este desarrollo a veces transcurre en pocos minutos. A esta necesidad del infanto-adolescente en ciertos momentos lo llamamos “salud y ansias de vivir”, y en otras circunstancias el adulto lo califica como “inestabilidad”, por las continuas y variadas búsquedas en las que el niño incursiona. El niño afirma la confianza en sus posibilidades de plantear y resolver problemas. Recordemos los movimientos y las dudas de una criatura cuando llega a la plaza de juegos.
Este acto de jugar es realmente positivo en la maduración del infanto-adolescente cuando nadie lo molesta y con facilidades puede sumergirse en un estado introverso (que se abstrae de los sentidos y penetra dentro de sí mismo para examinarse o estudiarse) cosa absolutamente necesaria para él, también el adulto lo hace como necesidad, sumergirse en un estado introspectivo.
Él reafirmará y madurará sus experiencias personales, que son principio elemental para el desarrollo de su vida y sobre estas vivencias elaborará en sus juegos las motivaciones, y a su vez corroborará sus experiencias personales anteriores. Este juego, como acto de expresión o de comportamiento evolutivo influirá en él definitivamente.
El abandono del análisis científico del entorno de experimentación con el que convive el niño con el juego, pesa para él como un acto de subestimación de parte del adulto. El niño usa inconcientemente el juego para la práctica de sus observaciones y experiencias en el que los adultos no pueden interferir directamente si comete errores en esa búsqueda de comunicación con la realidad como coordinador mental, la técnica del juego es un acto insustituible e introversible, pero debemos jerarquizar esta acción si queremos realmente mejorar el nivel de las sociedades infantiles.
Todos los planteos que ofrece la vida del adulto se analizan inicialmente en la niñez, durante el juego, desarrollan su posición crítica y reflexiva ante su comportamiento personal. Adquieren seguridad en sus aciertos con argumentos y flexibilidad mental para modificarlos, valoran el intercambio de ideas y experiencias surgidas del juego, como fuentes de aprendizaje.
Las técnicas de expresión para el infanto-adolescente a través del juego son infinitas. Nos resultaría imposible determinar con exactitud todas las incentivaciones que pueden provocar los objetos creados o no para jugar y las reacciones que éstos podrían provocar en los niños con los que entran en contacto físico o visual.
Existen objetos específicos para jugar fabricados por los adultos, muchos que no son creados para ese fin, y sin embargo el niño usa para jugar.
El juego es un acto de intususcepción y en el que inconcientemente o involuntariamente el niño entra en ensoñación y reedita sus vivencias, elabora determinadas situaciones ya fijadas. Es el único momento de elaboración existencial de su vida en el que nadie puede interferir, especialmente el adulto.
Es un proceso necesario para el desarrollo de su individualidad que él espontáneamente busca en el acto de jugar.
Cuando el niño juega en conjunto con otros, se establece entre ellos un pacto de convivencia y no interferencia en la elaboración personal. Cada uno hace el análisis de sus vivencias, cuando algún integrante no respeta esta premisa, se rompe el esquema pactado, termina el juego y comienza la discusión.
En un acto de entretenimiento grupal la convivencia establece otras pautas, que son de entrega y adaptabilidad a la necesidad, del grupo, no hay introversión.
La sociedad infantil se maneja con códigos que casi siempre el adulto olvida o desconoce, miradas, apreciación gestual, modulación de la voz, liderazgo, etc.
El juego es el medio educativo o reeducativo de su intelecto o físico más directo o eficaz que el adulto dispone para reafirmar la personalidad del niño, pero que no se emplea adecuadamente por que se subestima el proceso del juego y fácilmente se lo confunde con el entretenimiento o la recreación.
El entretenimiento no tiene esos valores tan rotundamente positivos para él, el valor del término es muy claro, entretiene y la recreación, recrea.
El juego es entretenido, pero no siempre el entretenimiento es juego. Puede elaborar durante un acto entretenido nuevos conocimientos o no. La lecto-escritura del día puede ser entretenida, puede ejercitar partes del cuerpo, puede practicar sociabilidad, pero durante una situación recreativa únicamente, no entra en ensoñación.
Muchas formas de entretenimiento son fácilmente confundidas con el juego en las escuelas, o por los padres.
Es común que mientras esté entretenido con algo (también le ocurre al adulto) se encuentre pensando en otra cosa que no tenga nada que ver con el acto que se halle fisicamente realizando.
La recreación según lo determina la enciclopedia Sopena, es la diversión para el alivio del trabajo y según la misma, recrear significa divertir, distraer, entretener, deleitar.
Muchas veces los niños desorientan al adulto haciéndole pensar que viven en una isla de placida ignorancia, pero en realidad el niño nunca deja de ser un receptor en constante aprendizaje, con una capacidad de análisis y asimilación extraordinarios. El niño especial generalmente confunde al adulto con su introversión permanente (o aparente indiferencia) pero siempre es un excelente receptor.
La motivación para el niño es no “pasar el tiempo”, aunque lo obliguen, no podría encarar una investigación sin sentido práctico para él, la abandonaría al instante y en esto no sabe disimular su tedio.
Y lo que tiene sentido para él, casi nunca lo tiene para el adulto.
No siempre está implícito en el juego el movimiento corporal, saltar, gritar o cantar. El juego no se puede determinar por la acción física.
Espontáneamente encuentra incentivación para estos actos en el momento y en los objetos más inesperado, puede jugar con una silla o un escarabajo, siempre que se den las condiciones que él necesita, comunicación del objeto que siempre esta latente y respuesta que no siempre él esta dispuesto a dar. Para el adulto también algunos objetos son más atractivos que otros, pero la selección esta más elaborada, y la respuesta también existe, pero más sofisticada. Incide en esto las circunstancias determinadas por la edad, las vivencias experimentadas y analizadas, nivel cultural, educación e información, etc.
Las figuras abstractas facilitan la incentivación y liberan la imaginación, en contraposición están los juegos realistas y mecánicos muy elaborados, que no requieren ni permiten la intervención imaginativa del niño.
Existen imágenes que, cuanto más formadas están, menos permiten la intervención del espectador para modificar valores o símbolos.
La hamaca y el tobogán son juegos abstractos activos y hedónicos. Estos valores les ha permitido subsistir a través de los siglos. En contraposición, al adulto le atrae con más fuerza el mecanismo técnico, se transforma en una curiosidad tecnológica, que el niño todavía no necesita, y mucho menos el carenciado, el que tiene premisas que demarcan su individualidad intelectual, afectiva, o de esquema corporal.
Todos los niños del mundo alguna vez de su vida son “carenciados”, y todos durante toda su vida, son “especiales”.
La enseñanza puede ser común, pero ellos no lo son.
Llegamos a la conclusión de que conociendo este proceso no podemos negar al niño un sistema de juegos evolutivos con las pautas de desarrollo intelectual científicamente controlados.
El acto de jugar para el infanto-adolescente es tan importante como el amor y protección familiar, y estas experiencias están íntimamente ligadas por que las dos determinarán la calidad de integración a la sociedad. Los padres le dan amor y protección, el juego les permite desarrollar su personalidad, lo que observan o captan por medio de cualquiera de sus sentidos en forma de aprendizaje analizado es maduración cognitiva.
Una muestra de subestimación de su calidad perceptiva, son los juegos de los que dispone actualmente en algunos lugares públicos.
La misma indiferente y poca importancia tiene la parquización en esos lugares.
El hecho de que esporádicamente encontraremos en algún instituto de rehabilitación un juego ingenioso, no marca pautas.
No hay juegos especiales en los lugares públicos para ninguno de los integrantes de esa sociedad infantil de lisiados físicos o mentales que también necesitan afianzar su posición crítica y reflexiva ante su comportamiento personal.
Pensemos que en una sociedad adulta como la nuestra, tan técnicamente desarrollada, la sociedad infantil tiene una posibilidad de integración deficiente.
Plazas, juegos, patios en las escuelas, pobres en su concepción o rotos, pues se les inhibe la posibilidad de incentivar sus conocimientos perceptivos de la naturaleza.
Este interés en perfeccionar los conocimientos sobre las técnicas del juego para el infanto-adolescente, está orientado hacia los juegos masivos que estén a su alcance en los lugares públicos. Desde el año 1970 venimos proponiendo insistentemente la modificción de los sistemas de juegos en plazas y lugares públicos ,esencialmente cortar con las estructuras de líneas rectas,por sus influencias de dureza en comportamientos,sustituidas por líneas curvas ,que son conceptos dulcificadotes en los planteos que se las utilice - las línes rectas y las curvas emiten ¨ señales¨ que no se deben desconocer –en las hamacas la estructura del sostén , en los sectores areneros ,los caminos,etc. Cualquier estructura recta endurece los conceptos,como si fueran colores agresivos que tambien lastiman
Cada niño necesita en cada momento de su vida su juego especial. Pero como es imposible atender a esta necesidad personal, debemos masificar atendiendo la calidad del grupo al que va dirigido el trabajo, durante su crecimiento necesitan atención y enseñanza personalizada guiando su formación como ser humano, que es única.
Al trabajar con infanto-adolescentes de todos los niveles, hemos comprobado que durante el acto de jugar cada uno aboca inconcientemente, con firme decisión, el problema que le preocupa en el momento, el problema con necesidad a veces imperiosa de análisis y solución, de quemar etapas. Si tienen posibilidades de elegir, les atrae mucho los momentos hedónicos vividos, cada etapa de análisis, en cada juego distinto, y la permanencia dura lo que el niño necesita, algunos un corto período, otros, los hedónicos o con símbolos maternales, pueden durar larguísimos períodos, hasta la adultez.

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1. Introducción
1.2. ¿Qué es el juego para el infante?
La influencia de los perfiles, las líneas los volúmenes y los colores de los objetos con los que los niños juegan.
2. La influencia de las formas en los juegos infantiles
3. La influencia de los símbolos y sus estímulos
4. ¿Qué es el juego para el niño?
5. El juego como necesidad de expresión inconciente
6. El juego como necesidad de expresión inconciente y maduración vivencial
7. El juego como necesidad de expresión inconciente - Los sentidos
8. Armonía y sincronía interaccional durante el juego del niño - Los sentidos
9. El juego como necesidad de expresión inconciente y maduración vivencial
10. Jugando con el ritmo y los sonidos
11. Visión y percepción durante el juego
12. El juego en los niños no videntes
13. El juego en los niños no videntes - Ritmos y sonidos
14. El juego en los niños no videntes - Conformaciones y estructuras musicales
15. Entorno y convivencia con los sonidos - Percepción tonal
16. Desarrollo táctil durante el juego
17. Necesidades del amplíope durante el juego
18. El juego en los niños zurdos
19. El sentido olfativo y la intususcepción
20. Jugar con el agua
21. El desarrollo de la memoria durante el proceso del juego
22. Propuestas de estructuras
23. Advertencias de cuidados
24. Antecedentes biográficos
25. Luz Solar – Influencia de los colores
26. Colores, Sabores y Olores
En los alimentos de los no videntes
27. Diseños y Colores de Estructuras para Jugar
28. ¿Qué es el color?
¿Qué es lo que vemos como color?
29. Influencia de los colores
30. Colores, Luces, Arte y Ciencia en los no videntes
31. ¿Qué son los colores?
¿Qué vemos como color?
No existen colores secundarios de otros
Escala cromática
33. Escala cromática
34. Los sentidos y la percepción de los colores durante el acto del juego
35. Entorno favorable para el aprendizaje
36. Juegos y reeducación.
Madurando vivencias
37. Los Sentidos
Autor
Antonio Auriti Primavera
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