¿Sabemos con qué juegan nuestros niños?

Juego y reeducación

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12. EL JUEGO EN LOS NIÑOS NO VIDENTES Índice

Y ¿Qué otro proceso vivencial desarrolla el niño sin visión, durante el juego? Carece de casi todo el planteo madurativo que acabamos de ver, en su desarrollo el niño forzosamente debe sustituir esta faz del proceso natural con la visión con la otra elaboración muy compleja de sus sentidos. Carece del mensaje del diálogo visual y eso lo debe sustituir con la cenestesia de sus otros sentidos. Sabemos que la visión es el receptor de información más importante que poseen los que pueden ver, generalmente el 80 % de la información esencial que envía el entorno llega por ese sentido que carece el no vidente. Los ojos, son los grandes monopolizadores de los sentidos. Éste, supera al auditivo y al táctil, puede atravesar y recabar información de largas distancias, llegar al horizonte, subir montañas, toma la información más compleja. La visión es binocular y procesa la información de larga distancia en décimas de segundos, el cerebro humano es el sistema más complejo del universo.
La coherencia del pensamiento está ligado al elaborado esfuerzo de los sentidos y las percepciones y el 70% de los receptores sensoriales se arraciman en los ojos. Cuando el niño que puede usar la visión, está en su proceso de juego, en forma constante e inconciente compara tamaños, formas, colores, ubicaciones, proximidades, cantidades, calidades, orientación de los puntos cardinales, hora del día, claridad, oscuridad, el cielo, su color, las nubes, las estrellas, la orientación de las luces y las sombras, más alto o más bajo, si son coincidentes, estas son algunas de las cosas que los niños no videntes no pueden percibir sin ayuda especial, y casi la totalidad ni con ayuda podrá entender jamás.
Debemos suplir estas carencias cognitivas y darle para que elaboren durante el juego, elementos complementarios y sustitutos de algunos “entendimientos” en forma adicional para que puedan desarrollar psico-físicamente defensas vivenciales. Todas las alternativas de aprendizaje y desarrollo personal íntimas deben encontrarlas durante el juego, deben ser esenciales y positivas, acá no se debe dejar nada al azar. El docente especialista sabe que el niño está aislado y es imperdonable que no se lo proteja en ese aislamiento ofreciéndoles alternativas nuevas para su desarrollo.
No podemos entender ni experimentar que angustias e incertidumbres, padece un niño no vidente con su ceguera. Para entender como es un dolor, su intensidad y sensación, lo comparamos con algo experimentado, con lo que hemos vivido, pero ante un planteo o sensación del cual no tenemos experiencia en nuestra vida, lo único que nos permite “pretender entender” esa sensación es nuestra imaginación, en este caso cerramos los ojos y caminamos por nuestra casa tratando de no chocar durante un corto trecho entre sensaciones de sorpresa y temor de ser ciegos nosotros mismos y la alegría de sí poder ver, jamás vamos a lograr experimentar la angustia que vive una personal sin el sentido de la visión, a menos que realmente perdamos ese sentido pero aun así, tendríamos que entender que esa vivencia tan traumática, es absolutamente personal, como ocurre con el ejercicio y desarrollo de todos los demás sentidos. ¿Con qué juegan los niños ciegos y qué necesitan como elemento para su desarrollo sensorial? ¿Cuáles son sus necesidades hedónicas y qué pueden satisfacer en su infanto-adolescencia? Desde que nace, y antes también en el vientre materno, el bebé adquiere una experiencia auto-erótica, como la succión del pulgar, el chupete, los primeros balbuceos, el juego con una punta de una frazada, el líquido amniótico, succiona lo que tiene al alcance de su mano, etc. “así es, y lo confirma A. W. Winnicott (realidad y juego. Gedisa) y él lo identifica como fenómenos transicionales y son durante toda la vida transiciones, que van modificando sus comportamientos pero no se separan de su simbolismo.
Los primeros experimentos con el bebé, que describe Piaget, se refieren al reconocimiento de formas por el sentido del tacto en ausencia de estímulo visual del post-parto procedimiento conocido técnicamente como percepción háptica (Praget-Paidós. Concepción del espacio en el niño) Winnicott, asevera y no hay duda de que es así, que el mecerse en el sillón hamaca y acariciarse el pelo del anciano, está íntimamente ligado a las primeras experiencias pre y post-natales y los primeros estadios. Durante sus transiciones vivenciales, el niño se afirma a los símbolos visuales que va adquiriendo con los planteos trasnsicionales y que lo acompañarán en su desarrollo. ¿Pero el niño no vidente? ¿Cómo convive con los símbolos visuales, si no los tiene? Forzosamente debe suplirlos con las percepciones de los otros sentidos, pero muchos no los conocerá nunca, entre ellos el diálogo gestual, etc., que únicamente lo interpretará con la variedad de los tonos de voz.
Melanie Klein (1934 en “Relación con el objeto interno”) dice “El objeto transicional no es interno o mental, son objetos, posesiones físicas que se adquieren” (?) Winnicott refuta, “Para el bebé la posesión mental no es un objeto exterior” y afirma “el bebé puede emplear un objeto transicional cuando el objeto interno está vivo, es real y bastante bueno para él, “alimentado por los símbolos y conductas de los objetos exteriores.
Usamos nuestros ojos como instrumentos inteligentes, y normalmente al actuar en público o ante un espejo, se adquieren posturas físicas.
El ciego carece de visión comparativa, pierde con su carencia, los parámetros, visuales de postura física, prestancia, armonía y garbo.
Nuestro lenguaje verbal está cargado de imágenes visuales que el ciego, de niño, no los conoció, no tienen idea de cómo puede ser. Con la mirada “medimos” la “calidad” del diálogo gestual y determinamos la categoría o particularidad de nuestro interlocutor, el diálogo visual juzga posturas y movimientos y existe otro diálogo visual que es de mirada a mirada. Esto ¿Se Puede compensar con los otros sentidos?
En los que respecta a todo lo que nos rodea y con todo lo que convivimos, como definimos y como demostramos, ¿Qué es lindo? ¿Y con qué conceptos se evalúa lo lindo?
El ciego tiene medido ese concepto, no puede evaluarlo totalmente. Cuando nuestra retina observa algo, las neuronas informan al cerebro por medio de una serie de sacudidas electroquímicas, en una centésima de segundos aproximadamente el mensaje llega a la corteza visual, la experiencia adquirida lo interpreta y empieza a tener sentido lógico en nuestro entendimiento lo que estamos observando. Ya hemos visto como la visión con la mente siempre están tratando de dar coherencia (basándose en la experiencia adquirida) a lo que ve, si encuentra una escena difícil de interpretar, la corrige visualmente y la adapta a algo conocido. A estos parámetros se los identifica como “ilusión óptica”, “ilusión visual”, ocurre también con las películas tridimensionales. Esta experiencia de la percepción visual tampoco la tienen los que no pueden ver. Sabemos que la mente del ciego también exige interpretar e identificar y el momento ideal es en su infancia durante el proceso del juego.
A Través de los otros sentidos que siempre están atentos a nuevos aprendizajes, luego, en el futuro todos sus actos se corresponderán con la naturaleza de su formación psico – social – cultural.
Para nosotros la noche es un mundo en sombras, porque vemos las sombras que proyectan la luna, o las luces artificiales, para los ciegos, toda la vida es noche, sin sombras, únicamente cambian los sonidos del paisaje. Es muy difícil imaginarse la vida sin luz, con las carencias que eso implica y las necesidades psico-físicas biológicas que de eso deriva, ¿Y qué le ocurre a un niño ciego que no tiene a su alcance medios u objetos adecuados, con el simbolismo necesario para jugar? ¿Qué ocurriría si para probar fuéramos a jugar a un parque o lugar de juegos de noche y sin luces? Más adelante analizaremos la importancia de la luz del día.
No existen juegos y elementos para jugar, que potencialmente no sean peligrosos, al niño hay que cuidarlo, se lo debe guiar, y sin dejar de mirarlos, en los recreos escolares en las plazas públicas, en la calle, en el hogar, mientras viaja etc.

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1. Introducción
1.2. ¿Qué es el juego para el infante?
La influencia de los perfiles, las líneas los volúmenes y los colores de los objetos con los que los niños juegan.
2. La influencia de las formas en los juegos infantiles
3. La influencia de los símbolos y sus estímulos
4. ¿Qué es el juego para el niño?
5. El juego como necesidad de expresión inconciente
6. El juego como necesidad de expresión inconciente y maduración vivencial
7. El juego como necesidad de expresión inconciente - Los sentidos
8. Armonía y sincronía interaccional durante el juego del niño - Los sentidos
9. El juego como necesidad de expresión inconciente y maduración vivencial
10. Jugando con el ritmo y los sonidos
11. Visión y percepción durante el juego
12. El juego en los niños no videntes
13. El juego en los niños no videntes - Ritmos y sonidos
14. El juego en los niños no videntes - Conformaciones y estructuras musicales
15. Entorno y convivencia con los sonidos - Percepción tonal
16. Desarrollo táctil durante el juego
17. Necesidades del amplíope durante el juego
18. El juego en los niños zurdos
19. El sentido olfativo y la intususcepción
20. Jugar con el agua
21. El desarrollo de la memoria durante el proceso del juego
22. Propuestas de estructuras
23. Advertencias de cuidados
24. Antecedentes biográficos
25. Luz Solar – Influencia de los colores
26. Colores, Sabores y Olores
En los alimentos de los no videntes
27. Diseños y Colores de Estructuras para Jugar
28. ¿Qué es el color?
¿Qué es lo que vemos como color?
29. Influencia de los colores
30. Colores, Luces, Arte y Ciencia en los no videntes
31. ¿Qué son los colores?
¿Qué vemos como color?
No existen colores secundarios de otros
Escala cromática
33. Escala cromática
34. Los sentidos y la percepción de los colores durante el acto del juego
35. Entorno favorable para el aprendizaje
36. Juegos y reeducación.
Madurando vivencias
37. Los Sentidos
Autor
Antonio Auriti Primavera
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