¿Sabemos con qué juegan nuestros niños?
Juego y reeducación
13.
EL JUEGO EN LOS NIÑOS NO VIDENTES
RITMOS Y SONIDOS

Sabemos que los ojos son los grandes monopolizadores de los sentidos. Cuando la retina observa, trasmite a la mente y ésta ordena y dispone “sensaciones” – olores, sudoración, temores, apetito, etc, etc. –.
El niño sin visión debe suplir todo esto con el sonido, el tacto, el olfato, desarrolla muchos de los sentidos que para el vidente permanecen adormecidos.
El niño que carece de visión, exacerba el sentido auditivo, con el que puede investigar el entorno y la distancia. Compensando su deficiencia visual, en las conversaciones desarrollan un diálogo tonal casi desapercibido por nosotros, pero que lo usamos en forma inconciente, como el diálogo gestual.
Tono, es cualquier modificación del sonido en sus variados niveles acústicos. “Es en la voz, la inflexión y modo particular de decir una cosa según la intención o el estado de ánimo del que habla”. (Diccionario Universal Sopena). En el lenguaje verbal los “tonos”, pueden cambiar el significado o sentido de las palabras, y los ciegos adiestrados saben interpretar, este diálogo tonal, (que el vidente usa en forma inconciente) y cuando conversan, con suaves movimientos corporales espontáneos acompañan sus diálogos, se inducen a sí mismo en forma inconciente a una relación comunicativa más directa y amable. Como expresión de supervivencia, el contacto con el exterior a través del sentido auditivo para él es esencial y el balanceo atempera y serena los planteos, el sonido y el ritmo en el movimiento son el tema central de intercomunicación con el exterior durante el acto de jugar.
El tacto lo estimula directamente y le permite convivir con su entorno, pero no tiene el alcance físico que tiene la audición del sonido con las distancias, y el acto del balanceo lo retrae a sus primeras experiencias, pre y post-natales, la succión del dedo, el no dejar de mover las manos, etc.
Estos estímulos que afloran y se exacerban mucho más de lo que se imagina una persona que puede usar la visión, con la carencia de uno y el desarrollo de otros, un ciego con experiencia puede entrar a una habitación y decir a través de los sonidos y tonos de sus pasos o con la resonancia de su voz, u oyendo éstos emitidos por otra persona, que dimensiones tiene el salón, si hay ventanas o puertas abiertas y cuantas personas hay en ese recinto.
Por lo contrario, cuando algún “ruido” o inconveniente auditivo no permiten percibir los sonidos con claridad, se desorientan y quedan trabados en su accionar.
El sentido auditivo se educa como cualquiera de los otros sentidos, éste es esencial para el niño con carencias en la visión y se debe educar desde el momento de su nacimiento.
Existen percepciones “tonales” que emite el entorno y que los que tienen visión no perciben por falta de adiestramiento.
Inhiben esta audición los ruidos que se superponen. También está relacionado y se debe contemplar como necesidad durante el juego del infante no vidente, esencialmente el contacto con elementos suaves y curvos (conocimientos por el tacto) el bebé en su primera etapa de vida, durante su formación pre y post-natal emplea la boca como elemento investigador y de auto-protección, también lo hizo dentro del vientre de su madre y luego las manos para el tacto, pero también se “aferra” con energía al “sonido” del entorno que es en ese momento su unión directa con el exterior (percepción háptica- Piaget).
El ritmo de la canción de cuna (que le inspira protección y seguridad) con que se lo mece, le marca esto como pauta de que está defendido (sonido y vaivén) Winicott además de remarcar esto como elemento u objeto de transición, agrega también la succión del pecho materno, lo define como “trasición intermedia” entre la vista y la realidad exterior, pero en el bebé no vidente son contactos exteriores de primerísima importancia, necesarios para subsistir, por largo tiempo la succión del dedo será una función auto-placentera-correlativa a la necesidad de auto-suficiencia de placer unido al vaivén, al ritmo acompasado y a cualquier otra sensación placentera captada por cualquiera de sus sentidos y de ahí surgen después para ellos la necesidad de los juegos hedónicos.
El vaivén del columpio, el tobogán, la calesita, el movimiento rítmico y con sonidos etc. necesidades que se deben respetar concientemente, sabiendo la importancia que tienen en todos los niños y en forma ineludible para los niños ciegos ¿Qué clase de juegos adaptados hay para ellos que cumplan estas necesidades? También el objeto transicional actúa con energía ante angustias o temores. Durante el proceso de intususcepción, permite madurar vivencias.
El niño no vidente debe madurar lentamente el descubrimiento y entendimiento de las situaciones que no estarán a su alcance corporal o físico debido a sus carencias con los objetos transicionales o en la carencia de ellos, es posible encontrar aprendizajes útiles. Debemos mirar con ojos nuevos y amplio interés en actualizar muchos problemas antiguos. El niño, mientras juega e ir desarrollando etapas evolutivas, las experimentará en etapas sucesivas y normales si disponen de medios complementarios adecuados a su incentivación (que siempre es personal y único). La educación primaria de los sentidos, la inicial y su desarrollo no se debe hacer con imposición o en forma intimidatoria, porque los resultados serán negativos y adversos a la propuesta. El hastío y el temor que provocan los calificativos verbales es lo que puede hacer fracasar las propuestas.
El niño ciego necesita mucho respaldo y libertad de acción durante el acto de intususcepción en sus juegos. El juego gestático lo incita a usar técnicas correctivas sensoriales con la intervención espontánea de sus otros sentidos y su correspondiente elaboración mental, por ejemplo, si durante su juego, toca una pared curva, en forma inconciente buscará mentalmente el final de la curvatura y razonar su experiencia en combinación con los sonidos que provoca el movimiento de sus manos a su voz, el eco, los sonidos musicales sobre la pared, su roce sobre el material cálido o frío, su aspereza o suavidad, etc, etc., le permitirá adiestrarse a identificar el entorno con el que convive. Todo queda impreso como aprendizaje, elementos para jugar con estas características beneficiarán al niño sin visión, y al ambliope progresivo lo adiestrará en su audición.
Provocar la intervención sinestésica de todos sus sentidos sería un planteo interesantísimo para adiestrarlo mientras juega con los sentidos. También el bebé ciego con el tacto suplanta en parte la etapa oral que jamás perderá mientras va fijando sus experiencias personales sobre olores, sabores, texturas, formas, temperaturas del entorno, calores corporales, manoseos, besos, abrazos, etc y se afirma interiormente preparándose para desarrollar al máximo sus nuevas experiencias táctiles y auditivas (en forma inconciente en estado de arrobamiento durante el proceso del juego).
Necesita en estos momentos convivir con lo rítmico balanceos, manejar sonidos, instrumentos adaptados a sus posibilidades, juegos con movimientos rítmicos y sonidos suaves durante el proceso de su juego.
Estas experiencias fijadas como sensaciones y adosadas a sus impresiones personales, sabemos que se trasformarán en símbolos que lo acompañarán toda su visa, que se diagramarán con sus vivencias, fijarán y actuarán con cualquiera de los sentidos de la percepción.
En estas etapas que deben ser analizadas y superadas por él (es el único que puede madurar sus experiencias), hay que ayudarlo, no se debe dejar solo, hay que poner a su alcance todos los medios necesarios para que tenga de donde asirse y encontrar respaldo psico-físico. A medida que va superando las etapas evolutivas de sus planteos, los símbolos se reafirmarán y perdurarán (un elemento para jugar agradable a sus sentidos, planteos felices y situaciones con ganas de repetir).
El desarrollo y madurez de los sentidos siempre es el efecto de un manejo de las circunstancias internas e influencias externas que el niño en forma inconciente reafirmará durante el proceso del juego.
Una de las capacidades de auto-defensa, desarrollada por el no vidente, es la facilidad de adaptarse a su entorno para poder sobrevivir en un clima extremadamente difícil. Al tener que sobrevivir sin el sentido de la visión, se tiene que aferrar a los otros, la mente le exige que use los otros en forma compensatoria. De los que pueda ¿Cuál usará primero y más intensamente? El docente especialista que lo asiste identificará en forma inmediata viéndolos en sus juegos psico-físico cual desarrolla con más facilidad o no. Los juegos, el acto de jugar y los elementos con los que juega, son instrumentos de análisis y de diagnóstico de comportamiento.
El sentido al que en primera instancia se aferrará será el que el entorno (objeto) y su medio ambiente establezcan como estímulo que lo incite a su desarrollo en forma totalmente personal.
Usando otros sentidos de manera compensatoria, siempre que tenga a su alcance elementos que le permita hacerlo incentivándolo.