¿Sabemos con qué juegan nuestros niños?

Juego y reeducación

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16. ENTORNO Y CONVIVENCIA CON LOS SONIDOS Índice

La piel está viva, respira y excreta, actúa activamente sobre el sentido del tacto, es tejido cognitivo e interactúa en forma directa y total con los demás sentidos, ninguna otra parte de nuestro cuerpo hace contacto físico con algo del exterior, es directo y es nuestro medio de comunicación táctil al que recurrimos para identificar lo que la vista y el oído no alcanzan a reconocer. La complejidad de las sensaciones que se perciben por el tacto durante el desarrollo del juego, son indescriptibles, porque actúan en conjunto con los otros sentidos. Diane Ackerman (Historia Natural de los sentidos - Emecé), hace un estudio muy interesante sobre el sentido del tacto y dice “que es enteramente posible sentir la mano mojada, aún cuando no lo esté, con el simple hecho de usar guantes finos, de nylon lavando algo debajo de un chorro de agua”. Ahí actúa la memoria del tacto y reedita sensaciones buscando lógicas. La temperatura, la presión del agua y el movimiento de ese líquido sobre el guante. “El tacto, con sus memorias confunde a la mente haciéndole creer que se esta mojando”.
El órgano corporal más grande que poseemos es la piel y se extiende por todo el cuerpo que está en contacto con el exterior.
El desarrollo y estimulación del tacto durante el juego es básico y esencial para los niños, y especialmente para los que carecen de visión o tienen problemas con ella porque el tacto es un sistema sensorial cuya influencia es difícil de aislar o eliminar, ese sentido afecta a todo el organismo y es biológicamente necesario más que a nadie al ciego, no se puede saber imaginándolo, que ocurriría a un niño o adulto no vidente sin el sentido del tacto desarrollado, tampoco se puede experimentar con personas que hayan nacido sin ese sentido como suele hacerse con los carentes de cualquiera de los otros sentidos.
Éste, es el más antiguo y primitivo de los humanos y el de comunicación inmediata, el tacto hace trabajar la mente con funciones y cualidades únicas, cosas que se deben tener en cuenta constantemente cuando hablamos de darles a los niños juegos para su desarrollo en simbiosis con los que permiten “tocar” e identificar todos los movimientos estructurales de las conformaciones corpóreas con las que está practicando (juego) su aprendizaje.
El subdesarrollo de ese sentido afecta al cuerpo y a la mente. El niño con problemas de visión (ambliopes o ciegos) en todos sus procesos vivenciales debe recurrir a ese sentido tan especial para él, que durante esa trasformación psico-física durante el juego, la mente le requiere más análisis de sus investigaciones que a ningún otro sentido. Durante el desarrollo del sentido táctil también adquieren nociones tridimensionales reales y únicas. La comparación táctil, suple a la visual, las comparaciones en nosotros son pautas indispensables para el aprendizaje y el entendimiento.
Los esquemas diagramados para jugar, de estimulación táctil y el auditivo cumplen dos funciones distintas, y actúan amalgamados por la necesidad del niño de entender y comunicarse, se manejan estos sentidos como antenas en contacto constante con el exterior, el tacto se percibe en la piel y el epitelio, en cualquier parte exterior del cuerpo. Cuando algo roza o presiona la piel los mensajes se perciben por los rasgos finos identificatorios donde intervienen las papilas dérmicas y los corpúsculos del tacto interpretan lo que la mente codifica. Todo esto se debe estimular desde el momento del nacimiento.
También podríamos decir que la mente actúa por comparaciones de experiencias tactiles subjetivas e inadvertidas concientemente, ese es el aprendizaje espontáneos que también se debe tener en cuenta. Y mientras analiza el objeto con el que juega perciben conocimientos que les permiten desarrollar experiencias de nociones tridimensionales, que favorecerán su desplazamiento corporal, con las que deberá vivir toda su vida.
Los niños con visión, también ejercitan estas experiencias, tridimencionales unificando visión y tacto.
Durante el juego, el niño sin visión, con más atracción y necesidad que otros recurre a sus distintos sentidos, para captar mensajes de los elementos con los que juega, por este motivo hay que armarles esquemas de desarrollo de estos otros sentidos especialmente usará durante el acto de ensoñación, que es el acto de jugar madurando esquemas vividos. El contacto manual y corporal con volúmenes esféricos con huecos, las curvas, lo cóncavo, lo convexo, con colores adecuados al símbolo (que se perciben las ondas electromagnéticas también a través del tacto y que influirán sobre el sistema nervioso), es inobjetable, en que el roce táctil con las formas actúan sobre la mente, producen sensaciones de placer hacen aflorar recuerdos incentivando a determinadas glándulas corporales y predisponiendo a “comportamientos”. Una prueba muy simple consiste en tener en un lugar accesible a observadores inadvertidos y al alcance de sus manos, una esfera y un cubo del mismo tamaño y del mismo material y observar que es lo que “tocan” o “acarician” inconcientemente, provocando el recuerdo de los sentidos. El atractivo que genera la curva, está relacionado con la maternidad y la caricia. Por esto es esencial darles elementos para que jueguen con formas y con volúmenes identificables, curvas con texturas, el tacto en su proceso mental hace el resto. En las conformaciones arquitectónicas visualmente lo opuesto conceptualmente a una esfera o curvatura, es la recta, paredes, techos, pisos planos sin diseños curvos o armoniosos, son parámetros de dureza visual y táctil.
Para los niños con características de fobia a espacios cerrados y que no perciben totalmente con la visión, durante el acto del juego dentro de espacios curvos amplios, con límites de extensión controlados, con salida guiada con sonidos, es un elemento específico para el desarrollo mental del niño. Las manos son medios indispensable para la comunicación que se deben desarrollar constantemente desde la primera infancia con conciencia de la importancia que tienen.
Dentro del recinto tubular de juego, la resonancia auditiva provocada por los sonidos del entorno sumado a la sensación corporal provocada por la electricidad estática natural del ambiente, estimula y desarrolla sensibilidad táctil.
La estática del aire es la que nos mueve los pelos de la nuca, también los de las manos. Lo vemos cuando nos acercamos al televisor recién apagado, el no vidente en su estado de receptor total y más sensible, lo vive con más intensidad, es afectado por el mínimo que nosotros no percibimos. Dentro del recinto tubular cuando el piso levemente se inclina, la sensación de inseguridad y de inestabilidad, se supera con más facilidad, cuando toca la pared que no es vertical, o que no sigue el diagrama esperado, las sensaciones vividas, son totalmente personales, el que únicamente observa no puede conocer esa experiencia.
El misterio del cuerpo humano es milagroso en todo su desarrollo.
También los niños que no son claustrofóbicos pueden sufrir momentos de angustia cuando dudan en encontrar la salida. Con este esquema para jugar, él investiga, encuentra la solución (no corre riegos) y repite el acto del nacimiento tantas veces como lo necesita sin saberlo y madura ese planteo tan traumático y doloroso del cordón umbilical envolviendo el cuello y el pase presionado por el útero, que el tacto, la piel, la presión, la temperatura, supieron dejar experiencias sobre el cuerpo del que está por nacer.
Todos los días con cada nueva experiencia vivida se amplía el pasado, en la memoria los recuerdos de lo experimentado constantemente arman nuestro futuro.
Se puede demostrar que la estimulación con cualquier cosa agradable al tacto hace trabajar la mente y desarrollar el sistema neurovegetativo y que la falta de roce o contacto manual con el prójimo, en un niño produce daños cerebrales irreversibles. El contacto manual y corporal afecta a casi todo lo que hacemos.
En la Maternity Hospital de Cambriedge, Inglaterra (Diane Ackerman) “se comprobó en los bebés prematuros que eran colocados sobre una manta de lana suave aumentaban de peso un promedio de 15grs por día más de lo usual” “Esto no se debía al calor, sino al roce” Los nervios receptores responden al contacto de infinitas maneras distintas y con el tiempo el recién nacido aprende a clasificar y dominar sus impresiones sensoriales. Puede ser enloquecedoramente dramático perder el sentido de la temperatura o la sensibilidad al dolor, al no haber advertencias al peligro, el cuerpo sufriría accidentes a cada rato del día, sin este sentido el ciego quedaría desenfocado del mundo y sin defensas. Si pudiéramos recordar el mundo que hemos vivido recién nacidos, nos creeríamos dentro de una perfumería alucinógena con mezclas de aromas nuevos, picantes, dulces, amargos, con sonidos también picantes dulces y amargos, que producían presiones de toda intensidad sobre la piel. El ciego debe aprender a “oír, ver y tocar” igual que un recién nacido para no afectar su mente y su cuerpo.
El tacto es el único sentido que le enseña al ciego que vive en un mundo tridimensional, que el desarrollo vivencial tiene profundidades y contornos materiales, (la vista indica, pero el tacto corrobora). En términos antropológicos, en el desarrollo psico-motriz y físico, durante el proceso del juego (que es intususcepción) el no vidente llega a ser quien es en su desarrollo, ejercitando métodos cada vez más finos de palpación y adaptación al medio, desde el comienzo lo que lo guía es un elaborado sistema de recompensas en sus adaptaciones. Cuando a un ciego alguien o algo le toca el cuerpo, él establece automáticamente a través de sus receptores de la piel, parangones de advertencia, “aceptación o rechazo, agrado o desagrado”, a la intensidad de esa presión analizada, entendida, aceptada, se adapta y deja de sentirlo. Cuando la presión cambia, interviene inmediatamente la mente y analiza si acepta el cambio o no.
Cuando los receptores táctiles registran la presión, aceptan y dejan de funcionar, no hay mensajes porque todo está aceptado, en cuanto estos receptores perciben algún cambio en la presión, lanzan la señal e inmediatamente analizan qué indica esa presión o roce. La variedad de texturas o sensaciones que debe aprender a identificar, durante el juego también se adiestra, frío, calor, dolor, presión, placer, cosquillas, caricias, quemaduras, salpicaduras de líquidos, pellizcos, aliento o respiración, etc, etc, e identificar en qué parte del cuerpo, con que intensidad y con que durabilidad, le ponen en movimiento una compleja red de receptores táctiles que de alguna manera hay que adiestrar, y cuanto a más temprana edad mejor. Jamás, dejar que el azar y la vida de por sí sola, se lo enseñe, esta es la función de la persona que dice que entiende y que está a cargo de la criatura.
Hasta ahora, uno de los grandes misterios de la biología, es por qué las experiencias del dolor y su intensidad son tan subjetivas. El misterio del cuerpo humano es milagroso y hermoso.
El tacto es imprescindible en la atracción sexual, para el no vidente es una experiencia y aprendizaje individual con más trascendencia que para el que puede ver, de cómo define su individualidad. El tacto se trasforma en el sentido clave de la atracción y definición sexual, la percepción táctil es el único lazo que tiene con sus vivencias – post-natal – infancia – adolescencia. La falta de desarrollo e incentivación del sentido del tacto le afectaría dolorosamente su comportamiento psico-físico en la convivencia social. Los receptores de calor, de frío, la presión del tacto, la experiencia y conocimiento de su desarrollo, son planteos esenciales e individuales de su pasado y presente que tendrá que desarrollar con ayuda y asesoría.
Las manos son acción y perceptores de sensaciones, y los ciegos deben tocar para vivir.
Sabemos que el contacto corporal entibia el alma, que se identifica y relaciona todo con la primera infancia, el abrazo y acunado, son nuestras de seguridad y amor, esa estimulación no debe terminar ahí, debe continuar como estímulo en todos los procesos del niño mientras juega y madura sus vivencias. No es imposible ni difícil, se puede concretar con facilidad.
Para el niño ciego, juegos con movimientos de vaivén, los masajes, que también lo estimula, el tacto con la suavidad y el calor de la manos, las caricias, los besos, las voces, el roce de su pelo y su cabeza, que provoca todo esto una pléyade de sensaciones, impresas en su memoria a través de sus sensibles papilas tactiles, pero sumado a estas vivencias, debemos ejercitar mentalmente como esencial, lo que también él necesita tocar, investigar e imprimir como experiencia humana. Nos criamos en una sociedad no táctil. Cuando no hay tacto, comienza el verdadero aislamiento, tocar es tan terapéutico como el ser tocado. El roce táctil libera los pasajes de los flujos de energía y fuerza vital. Para los no videntes jugar con las manos con cuentas de distintas formas, con cascabeles, de distintas medidas y sonidos, con piedras pulidas u otros objetos, las ondas cerebrales, que producen estos juegos de ejercicio mental, calman, tranquilizan y estimulan durante el desarrollo táctil, las manos se mueven por indicación de la mente, (no existen “manos hábiles” que trabajen solas) con una compleja precisión que es irremplazable, ese desarrollo táctil y manual debe desarrollarlo para sentir que la presión que debe ejercer sobre lo que toque, es manejada y controlada por una delicada intuición que es indefinible. También actúan en las manos los pequeños y delicados surcos de las yemas de los dedos, cuya rugosidad permite individualizar conformaciones con más facilidad. Por estos motivos, la lectura de la escritura en Braile se lee con más precisión y eficacia si se mueven los dedos en forma vertical en lugar de hacerlo horizontalmente. Los receptores táctiles de los dedos se estimulan mejor cuando se los usa así. La estimulación táctil dada jugando desarrolla y enseña. El contacto corporal en situaciones emocionales es tan importante, que nos vemos impulsados a tocar al otro como nos gustaría que lo hicieran con nosotros. Es un mensaje de la parte emocional. El simple hecho de tocar suavemente una mano u otra parte del cuerpo hacen bajar la presión sanguínea, la caricia y el masaje curan poderosamente. Los ciegos deber tocar para vivir y entender, siempre deben explorar para desarrollar sus aptitudes al máximo, mientras en contraposición la buena educación social los inhibe de tocar para identificar a la persona con quien hablan, sabemos que pertenecemos a una cultura de videntes que no nos debemos tocar. El brazo y la mano actúan como bastones para el que no ve y el bastón real es la prolongación táctil de su brazo, que también debe aprender a usarlo y con él identificar todo con lo que se va a enfrentar mientras transita por lugares públicos, paredes, puertas, escalones, veredas rotas, cordones, obstáculos de toda índole.
El desarrollo del tacto les permite integrarse al mundo de esa eterna oscuridad durante infinitas circunstancias, que deben vivir ¿Cómo es un cuerpo humano?, ¿Cómo soy? ¿Y mi compañero? Los ciegos no pueden tener un esquema mental de cómo es su cuerpo ni el de que no han conocido visualmente ¿Qué es la belleza? ¿Para qué tener buen aspecto? ¿Qué es tener las manos y la ropa limpia?
El conocimiento personal del esquema corporal del ciego es muy complejo y difuso, no puede usar sus receptores identificatorios de él mismo, si no compara. Un espejo para ellos no significa repetición de la imagen, ni sirve de guía estética. El tacto nos enseña que nuestro entorno tiene profundidades corpóreas, si no las tocáramos no hubiéramos podido intercambiar la percepción visual de la profundidad, eso lo hemos aprendido en la primerísima infancia, los ciegos adultos que poseen esa experiencia visual, con el tiempo pierden la noción de esa percepción tridimensional, el tacto debe suplir esa falencia, hay que armar juegos para niños en los que puedan intervenir los adultos también jugando.
El niño con deficiencia de cualquiera de los sentidos necesita una atención y dedicación total, no pueden existir excusas para no brindársela.
El niño ciego desde su nacimiento necesita atención distinta al que ha tenido la posibilidad de usar la visión, la explicación es obvia, pero no siempre se explica. Los juegos específicos para toda clase de cegueras y ambliopías, deben ser con sonidos identificatorios de movimientos corporales y cardinales, de espacios y recintos abiertos o cerrados, de alturas, hedónicos, de vaivén, con movimientos corporales, hamacas, con sonidos y protectores vallados, toboganes con sonidos, con agua y sonidos, fuentes en los que se pueda mojar las manos, pisos y paredes también con sonidos, etc, juegos individuales y grupales en los que se puedan tocar las manos y compartir conocimientos corporales, alturas, rostros facciones, pelos, ropas, etc, formas escultóricas de gran volumen identificatorias de esquemas geométricos.

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1. Introducción
1.2. ¿Qué es el juego para el infante?
La influencia de los perfiles, las líneas los volúmenes y los colores de los objetos con los que los niños juegan.
2. La influencia de las formas en los juegos infantiles
3. La influencia de los símbolos y sus estímulos
4. ¿Qué es el juego para el niño?
5. El juego como necesidad de expresión inconciente
6. El juego como necesidad de expresión inconciente y maduración vivencial
7. El juego como necesidad de expresión inconciente - Los sentidos
8. Armonía y sincronía interaccional durante el juego del niño - Los sentidos
9. El juego como necesidad de expresión inconciente y maduración vivencial
10. Jugando con el ritmo y los sonidos
11. Visión y percepción durante el juego
12. El juego en los niños no videntes
13. El juego en los niños no videntes - Ritmos y sonidos
14. El juego en los niños no videntes - Conformaciones y estructuras musicales
15. Entorno y convivencia con los sonidos - Percepción tonal
16. Desarrollo táctil durante el juego
17. Necesidades del amplíope durante el juego
18. El juego en los niños zurdos
19. El sentido olfativo y la intususcepción
20. Jugar con el agua
21. El desarrollo de la memoria durante el proceso del juego
22. Propuestas de estructuras
23. Advertencias de cuidados
24. Antecedentes biográficos
25. Luz Solar – Influencia de los colores
26. Colores, Sabores y Olores
En los alimentos de los no videntes
27. Diseños y Colores de Estructuras para Jugar
28. ¿Qué es el color?
¿Qué es lo que vemos como color?
29. Influencia de los colores
30. Colores, Luces, Arte y Ciencia en los no videntes
31. ¿Qué son los colores?
¿Qué vemos como color?
No existen colores secundarios de otros
Escala cromática
33. Escala cromática
34. Los sentidos y la percepción de los colores durante el acto del juego
35. Entorno favorable para el aprendizaje
36. Juegos y reeducación.
Madurando vivencias
37. Los Sentidos
Autor
Antonio Auriti Primavera
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